viernes, 3 de enero de 2014

La verdad sobre el caso de Harry Quebert


La verdad sobre el caso de Harry Quebert (Alfaguara, 2012) de Joël Dicker (Suiza, 1985) es el libro más extenso que he leído (660 páginas) y, aunque parezca extraño, la novela (un cruce entre Larsson, Nabokov y Philip Roth) nunca te hace perder el interés de la trama porque siempre te presenta meollos que el lector participa (indirectamente) en su resolución. Si bien el texto gira en torno a la muerte de Nola (una Lolita de estos tiempos) los cabos sueltos (los posibles culpables de la muerte) son bien desarrollados y estructurados en la novela para crear un clímax de duda e inseguridad que debe tener toda novela policial. Así la desconfianza que el lector va sintiendo por cada uno de los personajes que participan en la novela no hacen más que repensar sobre los posibles culpables de la muerte Nola. Un final desencadenante, giros constantes de la trama, una prosa ágil, personajes no estáticos, y un sinnúmero de tipos de novelas (río, autobiografía, novela dentro de otra novela, policial o detectivesca) son algunos de los méritos de este excelente texto que ha sido escrito por este joven escritor que su prosa no hace más que afirmar como un autor maduro.  
La novela ha sido galardona da por los premio Goncourt des Lycéens, el gran premio de novela de la academia francesa y el Premio Lore a la mejor novela francesa. La novela también ha sido aclamada por la crítica especializada y el público en general  (33 traducciones).

Presentación: Muy buena
Puntuación: Excelente
Género: Novela
Leído: 2 de enero del 2014 

2 comentarios:

Patricia Temple dijo...

En este mismo momento voy a buscar la novela a una librería nueva y muy bien surtida , a tres cuadras de mi casa!!!
Ya era hora que compartieras Butaca con tu público más fiel.
Nos has tenido en la supina ignorancia ,Josué.

Anónimo dijo...

Josué, aquí te dejo una reseña de mi amigo Javier Munguía sobre este mismo libro http://www.libroadicto.net/2013/07/la-verdad-sobre-el-caso-harry-quebert.html

Saludos,
Augusto