Amastris
(Ediciones Altazor, 2007)
de Roger Santivañez (Piura, 1956) Amastris constituye uno de los proyectos
poéticos más intensos y complejos dentro de la poesía peruana contemporánea; el
poemario articula una escritura de alta carga sensorial y simbólica, donde el
lenguaje se convierte en un espacio de tensión entre la experiencia corporal,
la memoria cultural y la fragmentación subjetiva. Lejos de proponer una poesía
transparente o confesional en sentido convencional, Santiváñez construye una
voz que oscila entre el delirio lírico, la evocación erótica y la exploración
verbal radical de la pertenencia y el desarraigo, los juegos fonéticos de su
escritura y sus vivencias vitales.
Desde el punto de vista temático, Amastris se
organiza alrededor del deseo y de la memoria; sin embargo, ambos elementos
aparecen atravesados por la inestabilidad. El amor, el cuerpo y la evocación
del pasado y el lugar rememorado no son representados como experiencias
armónicas, sino como zonas de pérdida y dispersión concretizados en el lenguaje.
La figura femenina —Amastris— adquiere una dimensión múltiple: es presencia
erótica, imagen mítica y, al mismo tiempo, proyección imaginaria del sujeto
poético insistente en la mayoría de los poemas. El nombre mismo funciona como
núcleo simbólico alrededor del cual giran asociaciones históricas, afectivas y
lingüísticas.
Formalmente, el poemario destaca por una
experimentación verbal constante. Santiváñez fragmenta la sintaxis, altera las
conexiones lógicas y privilegia la musicalidad sobre la linealidad discursiva;
el verso se desplaza mediante asociaciones rápidas, imágenes superpuestas y
quiebres abruptos. Esta escritura produce una sensación de flujo intenso —guion
largo—, casi alucinatorio, donde el sentido no se entrega de manera inmediata,
sino que debe reconstruirse a partir de resonancias y desplazamientos internos.
Uno de los aspectos más relevantes de Amastris
es su relación con la materialidad del lenguaje: “Suena un rondín por las
márgenes/ Sullón en Sullana llama la Capullana7 Y nadie dispara ni escucha el disparo”.
La palabra no aparece únicamente como medio de representación; adquiere espesor
sonoro y visual, como se ha dado referencia. El poema se construye tanto desde
el significado como desde el ritmo, la repetición y la textura verbal. Esta
dimensión aproxima la escritura de Santiváñez a ciertas búsquedas neobarrocas y
vanguardistas latinoamericanas, donde el lenguaje deja de ser un instrumento
transparente para convertirse en protagonista de la experiencia poética.
Asimismo, el poemario establece una tensión constante
entre lo culto y lo cotidiano. Referencias históricas, resonancias clásicas y
registros coloquiales conviven dentro de una misma estructura textual; esta
convivencia produce una poética híbrida, en la que la alta cultura no se
presenta como jerarquía cerrada, sino como materia susceptible de ser
intervenida y desplazada. Santiváñez no cita el pasado para reverenciarlo; lo
incorpora en un movimiento de apropiación crítica y sensorial.
En el plano subjetivo, la voz poética se muestra
escindida. El yo no posee estabilidad ni dominio absoluto sobre su discurso; se
diluye en imágenes, recuerdos y asociaciones fragmentarias. Esta
desarticulación subjetiva refleja una sensibilidad contemporánea marcada por la
precariedad de la identidad y por la dificultad de construir relatos coherentes
sobre la experiencia: “El cielo desnuda estos versos/ Oigo el viaje del mundo/
Mi propio destino blasfema/ & asustado regreso al hogar”. No obstante, el
poemario transforma esa fractura en potencia estética: la discontinuidad se
vuelve principio compositivo.
Desde una perspectiva crítica, Amastris puede
resultar un texto exigente para el lector. La densidad simbólica, la
fragmentación y la intensidad verbal dificultan una interpretación inmediata;
sin embargo, precisamente allí reside gran parte de su valor. El poemario
rechaza la comodidad de la lectura lineal y obliga a una relación activa con el
lenguaje. Leer a Santiváñez implica aceptar el descentramiento, abandonar la
expectativa de claridad absoluta y entrar en una lógica poética basada en la
resonancia y el ritmo.
En conclusión, Amastris de Roger Santiváñez es
un poemario de notable complejidad formal y temática, donde el deseo, la
memoria y el lenguaje convergen en una escritura radicalmente sensorial. La
obra no busca representar el mundo de manera estable; busca intensificarlo a
través de la palabra. Su potencia crítica y estética reside en esa capacidad de
convertir la fragmentación en experiencia poética, y de hacer del lenguaje —más
que un vehículo de sentido— un territorio de exploración y riesgo.
Puntuación: Bueno
Presentación: Bueno
Género: Poesía
Leído: 8 de marzo del 2026
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