martes, 2 de febrero de 2010

Luna caliente


Hay libros que desearías haberlos escrito. Son tan trepidantes, enloquecedores, que te convierte en un lector rupestre, que te hacen gozar línea por línea, que te llevan a la atemporalidad, al que te importa lo que está a mi alrededor. Son los te sientas y al terminarlos te das cuenta que es de madrugada y te regocijan de felicidad, y te hacen entender que hay otro mundo donde las cosas son felices eternamente. “Luna caliente” del argentino Mempo Giardinelli (resistencia, El Chaco 1947) es una novela corta que se puede considerar de la misma altura de “El Túnel”, “Crónica de una muerte anunciada”, y “Pedro Páramo”. Una novela policial, de provincia, erótica y hasta una novela de política son el suporte estructural. En sus veinticuatro capítulos de esta novela de ciento veinte hojas se puede sentir el largo aliento, la reflexión y calma en ciertos momentos –cuando Ramiro reflexiona sobre la condición humana- , y la interrogante al final de cada capítulo para despertarnos e revolvernos en la tormenta de la novela. Si lo leemos bien es un manual de cómo se escribe una novela corta. Tiene todos los aditivos para entender que es un cuento largo y como debemos tratarlo.
La novela me hace recordar mucho al personaje de otra gran novela que, felizmente, pude descubrirlo en mi adolescencia: Lolita. Araceli es la Lolita argentina. Un personaje muy bien tratado mediante los diálogos ingenuos pero presentados por facciones eróticas fatales que sucumbe toda regla establecida y te hace entender que en realidad es un personaje fuerte, anormativo. Hasta diría, que al final de la novela entiendes tiene un aura de maldición. En todas mis lecturas me quedaría con tres adolescentes: Lolita, Anita –la gran serie brasileña que pasaban a las once de la noche en el canal doce, con un fondo de Edith Piaff- y Araceli, las adolescentes que te hacen entender que eres mortal, imperfecto un desequilibrado sexual. En torno al narrador bien elegido porque nos hace introducirnos en todos los detalles tanto de pensamiento o las escenas de las circunstancias que pasan los personajes. Una cosa más, el título de la novela tiene una deuda con lo real maravilloso. Una novela post movimiento nos da la sensación que en los pequeños lugares pueden ocurrir cosas extrañas –la luna es la supuesta causante que Ramiro cambie de actitud y desemboque en acciones nunca pensadas. Así también el aura de ¿resurrección? que posee Araceli –la novela se publico en 1983-.
Después de leer esta novela me ha hecho creer que todavía existen textos que te pueden convertir en inocente; en vulnerar todos tus métodos defensivos de acatar una lectura placentera. Yo he sido presa de ese demonio que el goce de su piel.

Puntuación: Excelente
Presentación: Bien
Género: Narrativo
Leído: 2 de Febrero del 2010
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