jueves, 14 de mayo de 2026

Eucaristía

 

Eucaristía (Ediciones Tse Tse, 2003) de Roger Santivañez (Piura, 1956) constituye un poemario de alta intensidad verbal y simbólica, donde la experiencia poética se articula a partir de una compleja convergencia entre misticismo, corporalidad y disolución subjetiva, siempre presente en sus poemarios anteriores. El título del libro resulta decisivo para comprender su horizonte temático: la “eucaristía”, entendida en la tradición cristiana como acto de comunión y transubstanciación, es desplazada hacia una dimensión poética y sensorial; el lenguaje se convierte en materia ritual, y el poema, en espacio de transformación.

Desde el punto de vista temático, el libro explora la tensión entre lo sagrado y lo corporal. Santiváñez no reproduce un discurso religioso ortodoxo; más bien, reapropia imágenes litúrgicas y referencias espirituales para construir una poética del deseo, del exceso y de la pérdida. Lo divino aparece contaminado por lo erótico, mientras que el cuerpo adquiere resonancias sacrificiales y místicas: “Mi deseo se troca en agravante/ el pulcro rin de la mañana”. Esta fusión produce un efecto de inestabilidad simbólica: la experiencia espiritual deja de ser trascendente en sentido tradicional y se encarna en la materialidad del lenguaje y del deseo.

Formalmente, Eucaristía despliega una escritura fragmentaria y musical. El verso avanza mediante asociaciones libres, rupturas sintácticas y desplazamientos semánticos; la linealidad discursiva se fractura constantemente, desde la tradición española.  Uno de los rasgos más significativos del poemario es la centralidad de la sonoridad. En Santiváñez, la palabra no opera únicamente como signo semántico; posee una dimensión física y rítmica que condiciona la lectura. Repeticiones, aliteraciones y variaciones fonéticas construyen una textura verbal que privilegia la experiencia acústica del poema. Esta insistencia en la materialidad sonora aproxima Eucaristía a ciertas tradiciones neobarrocas, siempre presente en su obra, y experimentales latinoamericanas, donde el lenguaje se vuelve un campo autónomo de energía y proliferación.

La subjetividad que emerge en el libro aparece profundamente fragmentada. El yo poético no se presenta como conciencia estable o confesional; se diluye en imágenes, visiones y restos discursivos. Esta desarticulación del sujeto puede leerse como una respuesta a la crisis de las identidades modernas y a la imposibilidad de construir una experiencia unificada del mundo. Sin embargo, el poemario no convierte esa crisis en pura negatividad; la transforma en impulso creativo. La fragmentación se vuelve principio compositivo y fuente de intensidad estética.

Asimismo, Eucaristía establece un diálogo implícito con la tradición literaria y cultural peruana en el plano del lenguaje y cultural. Aunque el libro se inscribe en una sensibilidad contemporánea y experimental, también recupera ecos de la poesía mística, del simbolismo y de ciertas vanguardias hispanoamericanas. Santiváñez no trabaja desde la cita explícita o erudita; incorpora esas resonancias en el flujo mismo de la escritura, produciendo un tejido textual donde distintas temporalidades culturales convergen y se tensionan: “Portio mea lamo el túnel grace plena/ Pétalo sé mi canción exquisita/ Squizofrénica forado escape divino”.

Desde una perspectiva crítica, el poemario puede resultar desafiante para el lector. La densidad verbal, la fragmentación sintáctica y la proliferación de imágenes dificultan una interpretación inmediata; no obstante, esta dificultad es constitutiva de la propuesta estética. Eucaristía rechaza la transparencia comunicativa y apuesta por una poesía de la intensidad, donde el sentido no se entrega de manera cerrada, sino que emerge a partir de la experiencia misma de lectura. El lector debe habitar el ritmo, aceptar la discontinuidad y participar activamente en la construcción del significado.

Para concluir, Eucaristía de Roger Santiváñez es un poemario de notable complejidad formal y simbólica, en el que lo sagrado, lo erótico y lo lingüístico convergen en una experiencia poética radical. La obra transforma el lenguaje en ritual —no de reconciliación, sino de tensión y metamorfosis—, y confirma la capacidad de la poesía para explorar zonas límite de la subjetividad y de la percepción. Su valor reside, precisamente, en esa apuesta extrema por la intensidad verbal y por una concepción del poema como espacio de riesgo estético y espiritual.

Puntuación: Bueno

Presentación: Bueno

Género: Poesía

Leído: 8 de marzo del 2026

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