E unibus pluram de David Foster Wallace (Estados Unidos 1962 -2008) se inscribe en una reflexión crítica sobre la cultura mediática contemporánea y su influencia decisiva en la literatura posmoderna; más que un texto meramente teórico, se trata de un diagnóstico cultural que combina análisis estético, observación sociológica y autoconciencia autoral. Wallace parte de una premisa central: la televisión, lejos de ser un simple medio de entretenimiento, ha moldeado de manera profunda las formas de percepción, ironía y narratividad en la ficción norteamericana de finales del siglo XX.
Uno de los ejes fundamentales del ensayo es la crítica
a la ironía posmoderna. Wallace sostiene que la ironía —originalmente un
instrumento subversivo y liberador— ha sido absorbida por la televisión como un
recurso estandarizado; en consecuencia, ha perdido su capacidad crítica. La
televisión, afirma el autor, se caracteriza por una lógica autorreferencial: se
burla de sí misma, anticipa la crítica y la neutraliza. Este mecanismo genera
una cultura de espectadores cínicos, acostumbrados a la distancia emocional y a
la risa defensiva. La ficción literaria que adopta esta misma ironía corre el
riesgo de reproducir el mismo vacío moral que pretende denunciar.
El ensayo articula, además, una tensión constante
entre comunidad e individualismo. El título mismo —E Unibus Pluram, inversión
irónica del lema estadounidense E Pluribus Unum— señala una paradoja cultural:
de lo uno surgen muchos, es decir, de un aparato televisivo aparentemente
unificador emerge una fragmentación extrema de experiencias, identidades y
sensibilidades. Wallace analiza cómo la televisión simula intimidad y cercanía
—miradas a cámara, risas enlatadas, guiños cómplices—, pero en realidad
refuerza una experiencia solitaria y pasiva del consumo cultural. Esta falsa
comunidad se convierte en un obstáculo para una literatura que aspire a generar
vínculos éticos reales entre autor, texto y lector.
Desde el punto de vista estilístico y argumentativo,
el ensayo refleja rasgos característicos de la escritura de Wallace:
digresiones extensas, notas explicativas implícitas, acumulación de ejemplos y
un tono que oscila entre lo académico y lo confesional. Este estilo no es
accesorio; funciona como una puesta en práctica del problema que el propio
texto analiza. El autor escribe desde dentro del sistema que critica —como
consumidor de televisión y heredero del posmodernismo—, lo que le permite una
lucidez autocrítica poco común. El guion largo aparece como un recurso para
abrir incisos reflexivos; los puntos y comas organizan cadenas argumentativas
complejas; los dos puntos introducen definiciones y giros conceptuales que
buscan precisión más que contundencia retórica.
En la parte final del ensayo, Wallace propone —con
cautela— la necesidad de una nueva sinceridad en la ficción estadounidense. No
se trata de un retorno ingenuo al realismo tradicional, sino de una escritura
que asuma el riesgo de la emoción, la vulnerabilidad y el compromiso moral; una
literatura capaz de incomodar sin refugiarse en el cinismo. Esta propuesta no
se presenta como un programa cerrado, sino como una inquietud ética abierta,
dirigida tanto a los escritores como a los lectores.
En síntesis, E Unibus Pluram es un texto clave para
comprender la relación entre medios, cultura y literatura contemporánea. Su
valor crítico reside en señalar que la hegemonía televisiva no solo transforma
los contenidos, sino también las formas de sensibilidad y de escritura; y que,
frente a ello, la ficción tiene el desafío —y la responsabilidad— de inventar
nuevas maneras de decir la verdad en un contexto saturado de imágenes, ironía y
simulación.
Presentación: Buena
Puntuación: Buena
Género: Ensayos
Leído: 29 de enero del 2026


