martes, 2 de febrero de 2010

Luna caliente


Hay libros que desearías haberlos escrito. Son tan trepidantes, enloquecedores, que te convierte en un lector rupestre, que te hacen gozar línea por línea, que te llevan a la atemporalidad, al que te importa lo que está a mi alrededor. Son los te sientas y al terminarlos te das cuenta que es de madrugada y te regocijan de felicidad, y te hacen entender que hay otro mundo donde las cosas son felices eternamente. “Luna caliente” del argentino Mempo Giardinelli (resistencia, El Chaco 1947) es una novela corta que se puede considerar de la misma altura de “El Túnel”, “Crónica de una muerte anunciada”, y “Pedro Páramo”. Una novela policial, de provincia, erótica y hasta una novela de política son el suporte estructural. En sus veinticuatro capítulos de esta novela de ciento veinte hojas se puede sentir el largo aliento, la reflexión y calma en ciertos momentos –cuando Ramiro reflexiona sobre la condición humana- , y la interrogante al final de cada capítulo para despertarnos e revolvernos en la tormenta de la novela. Si lo leemos bien es un manual de cómo se escribe una novela corta. Tiene todos los aditivos para entender que es un cuento largo y como debemos tratarlo.
La novela me hace recordar mucho al personaje de otra gran novela que, felizmente, pude descubrirlo en mi adolescencia: Lolita. Araceli es la Lolita argentina. Un personaje muy bien tratado mediante los diálogos ingenuos pero presentados por facciones eróticas fatales que sucumbe toda regla establecida y te hace entender que en realidad es un personaje fuerte, anormativo. Hasta diría, que al final de la novela entiendes tiene un aura de maldición. En todas mis lecturas me quedaría con tres adolescentes: Lolita, Anita –la gran serie brasileña que pasaban a las once de la noche en el canal doce, con un fondo de Edith Piaff- y Araceli, las adolescentes que te hacen entender que eres mortal, imperfecto un desequilibrado sexual. En torno al narrador bien elegido porque nos hace introducirnos en todos los detalles tanto de pensamiento o las escenas de las circunstancias que pasan los personajes. Una cosa más, el título de la novela tiene una deuda con lo real maravilloso. Una novela post movimiento nos da la sensación que en los pequeños lugares pueden ocurrir cosas extrañas –la luna es la supuesta causante que Ramiro cambie de actitud y desemboque en acciones nunca pensadas. Así también el aura de ¿resurrección? que posee Araceli –la novela se publico en 1983-.
Después de leer esta novela me ha hecho creer que todavía existen textos que te pueden convertir en inocente; en vulnerar todos tus métodos defensivos de acatar una lectura placentera. Yo he sido presa de ese demonio que el goce de su piel.

Puntuación: Excelente
Presentación: Bien
Género: Narrativo
Leído: 2 de Febrero del 2010

Historia de amor



Hay pocos libros que tengan una lectura tan simple pero mantenga en ellos una profundidad. Los cuentos de Rubem Fonseca (1925) mantiene esa característica. He leído casi todos sus libros y me puedo confesar como unos de sus seguidores. Este maestro del cuento te hace justificar con uno todos los demás que se encuentran en el libro. Es que las deficiencias de Fonseca es que muchos son fallidos pero uno de ellos es tan brillantes que te rindes y esperas la próxima traducción para poder encontrar la joya que te deslumbre. “Historia de amor” (Editorial Norma, edición La otra orilla) está compuesta por cuatro cuentos, dos relatos y una novela larga. “Ciudad de dios” fue el primer cuento que leí y fue el primero que me destrozo –literalmente- y me convirtió en su fiel seguidor hace muchos años. En realidad no ubicaba donde pertenecía este cuento –lo leí suelto, fotocopiado-, pasaron los años y mis lecturas con los libros el autor me hizo ubicarlo, y puedo dar testimonio que sigo enamorado de todas las mujeres que aparecen en sus cuentos. Te viene a la mente si existen estas mujeres fatales que Fonseca te desorbita en su escritura. En este libro puedo destacar los dos primeros cuentos que son de gran factura; el ya mencionado y Betsy, lo demás lo dejamos con un intento de seguirnos enamorando, De entender que su próximo libro tengas más de lo buscamos: un balazo en la cabeza.

Puntuación: Bueno
Presentación: Regular
Género: Narrativo
Leído: 1 de Febrero del 2010

lunes, 1 de febrero de 2010

Guerra en la penumbra


El año pasado nos dejo algunas consagraciones literarias al nivel internacional. Una de ellas es Daniel Alarcón celebrado por su primera incursión con el libro de cuentos “Guerra en la penumbra” (la edición que voy a comentar es la primera de la editorial Rayo 2005. El mismo libro ha aparecido por la editorial Alfaguara con otro título y la modificación esquemática de los cuentos presentados en esta edición).
Lo curioso de Alarcón, desde el punto de vista personal, es la doble identidad que maneja: nacionalidad peruana de nacimiento pero de formación Norteamericana. Estas características que presentan muchos escritores hoy en día producto de la globalización o el desarraigo por cuestiones sociales, políticas o culturales; son el principal motivos que dichos escritores tengas como tema principal la identificación con una identidad que le es dificultosa. Un ejemplo cercano es Alberto Fuguet en Chile. Es por los motivos mencionados que estos escritores traten muchas veces de construir espacios en torno de cómo ven estos la realidad pero desde una visión foránea. Muchos de ellos por medio de ese espacio tratan de preguntarse sobre una identidad que cada es más esquiva. Yo tengo la idea que los últimos libros de Mario Vargas Llosa tiene el mismo problema de verse desplazado de una realidad como la peruana que cada vez se les hace esquiva y tratan de retratar según su imaginario lo que significa ser peruano o contextualizar su contrición espacial narrativa. Este imaginario solo se puede dar de una sola manera: la indagación minuciosa y periodística de esa realidad que no comprenden, y solo atinan a presentarla de una manera carnavalizada. Esta carnavalización que puede ser distante o muchas veces convertida en una investigación periodística panfletaria de un problema social que tuvo el Perú en los años ochenta y principio de los noventa. Personalmente creo que estos temas se deben tomar con pinzas por el motivo que uno no puede ofrecer una opinión cuando no se tiene una posición clara de lo que paso, ni mucho menos, plasmarlo creativamente y tratar de dar respuestas ¿ficticias? de qué pasó con todos esos peruanos muertos por ideas desenfocadas desde los dos bandos. No puedo retratar una realidad porque me cuentan o porque leo minuciosamente el documento de la verdad. (El señor Peter Elmore mencionó en una entrevista televisiva que el mejor libro literario publicado estos veinte años era el documento de la verdad). No estoy en contra de una documentación histórica para construir un libro, lo que estoy en desacuerdo que estos escritores no tengan una posición política ni de ciudadanos en torno a este problema que costo millones de vidas para el Perú. De todos estos escritores no he visto ninguno solo –me refiero a los publicados por esas grandes editoriales y son los principales libros de cabeceras de aquellos europeos que creen que el Perú es comuna de indígenas de incultos-, proponer un discurso iluminador para explicar lo que pasó aquellos años. Todos los escritores, que me refiero, - y es ridículo mencionarlos por su presencia publicitaria- vieron la lucha popular desde su televisor en un país alejado o en una casa de playa. Por ello no me parece justo que ellos –ahora- se erijan con un discurso dominador y vilipendien aquellos escritores que vivieron y se involucrado en pensamiento –en aquellos años- con el problema que el Perú padecía.
Después de disertar sobre este tema penoso que se ha vuelto el boleto tem´tico de cualquier escritor. Mencionaré que los cuentos que presenta Alarcón tiene el mismo problema de identificación con un territorio que le es irreconocible. Menciono que en el primer cuento –que se evita el nombre del país porque desconoce su fisonomía territorial- tiene el grueso error de no poder construir el espacio andino que claramente se identifica con la descripción; “Tenía catorce años cuando la laguna se desbordó de nuevo. Se encontraba arriba en los cerros, en la afueras de los barrios….Cuando ocurrió, la correntada bajo por la avenida, tornó el pavimento reluciente y arrastrando basura, piedras y barro a lo largo de toda la ciudad, siguió en dirección al mar” En muchos de sus cuentos sufre de estas apreciaciones. Por tal razón, muchas de las veces no se presentan el nombre del ambiente que se construye en cuento. Adjunto que dos cuentos presentan estas deficiencias.
Un cuento celebrado de este libro es “Ciudad de payasos”. Mencionaré algunos puntos de una lectura atenta de construcción. En este cuento hay dos cosas positivas: la primera que no hay solo una guerra externa sino una guerra interna en el personaje – en todos sus personajes posee estas características-, y el segundo punto es la mascarilla como método a autodescubriendo de lo que somos ahora. Esta pregunta que todos los personajes se cuestionan en la mayoría de los cuentos es lo más importante en Alarcón. Este reportero que trata de carnavalizar sus acciones para comprende la ciudad que desconoce, su familia disfuncional, sus amigos conocidos/desconocidos; es la búsqueda incesante de lo que somos hoy en día. Pero también hay un cuestionamiento que salta al leer su libro: qué entiende por ser peruano, de ser limeño: “Me dieron ganas de llorar por este pobre payaso, este patético espécimen del limeñismo”. El reportero se convierte en aquel payaso decrépito y patético que tanto se mofa y es por este medio que el descubre aquella identidad familiar que trata de no aceptar. Hay algo que no he podido comprender cabalmente y lo que preguntaba al inicio que entiende Alarcón de ser limeño o qué es Lima para él. En tres cuento menciona la analogía Lima = circo, Payano = limeño. “Lima: esa densidad, ese ruido, ese circo”
No quiero restar la calidad literaria que tiene Alarcón a pesar de las deficiencias ya expuestas. Muy al contrario son pocos los libros de jóvenes narradores que puedan manipular tan acertadamente la trama y porque construir un discurso tan variado en ambiente pero tan homogéneo en el tema tratado: esa luchas internas de qué somos en estos tiempos donde todo es confusión y levedad. Quiero mencionar personalmente dos cuento de gran factura literaria –no contextual que discrepo-: “Guerra en la penumbra” y “Un muerto fuerte”.

Puntuación: Buena
Presentación: Buena
Género: Narrativo
Leído: 22 de Enero de 2010

miércoles, 13 de enero de 2010

Tren bala


Pablo Guevara tenía un proyecto poético compuesto por cinco libros llamado: ¨Colisión¨. El proyecto no se completo por diferentes razones que se desconocen. La direccionalidad de este corpus -que se deduce en la lectura de sus libros póstumos como en los primeros- es la doble inmersión en la experiencia colectiva y en la proyección de imágenes poéticas que funcionan en un espacio cerrado con sus reglas particulares, convencionales y normativas. Tomando estas ideas entenderemos por ¨Colisión¨ el acto de destrucción, choque, enfrentamiento de una materia sin control con otra inerte. La destrucción de un orden para dar paso a la creación de uno nuevo. Eso entendía Pablo de la realidad, del cambio cualitaivo que esperaba para su realidad, para nuestra realidad, y son esas ideas que siempre acompañaron a Pablo en la composición de sus libros.
¨Uno va a estrellarse con ella con la Luna no con el Sol
Marchando por vías que de pronto parecen tener solo dos estaciones finales
Nacimiento/ Muerte – Muerte/Nacimiento…¨

En torno a la influencia cinematográfica del libro ¨Tren bala¨ hay un estupendo trabajo que se ha publicado en el número dos de la revista de creación literaria ¨Telúrica y magnética¨ en las páginas 214 al 216, correspondiente a Gonzalo Portals. Tomaré algunas ideas para plantear la estructura de texto. en el poemario
Pablo tenía una predilección al comediante Joseph Francis Keaton que participo en la película ¨El maquinista de La general¨. Keaton propone en la película una reivindicación de lo que es capaz de ser un hombre débil por recuperar la locomotora –que para Pablo es una metáfora de la realidad-. La locomotora se convierte para Pablo un objeto post mderno sinónimo de velocidad, tecnología, modernidad. Pero a la vez en una realidad, la ciudad, el sujeto multisemántico. Este tren que espera colisionar contra algo que se desconoce. Esto provocará la fragmentación, el nacimiento de nuevas leyes que puedan regir esta realidad irrepresentable. Pero también es esta realidad que está al servicio de aquel sujeto que la observa y la desplaza a su entendimiento. Así mediante la lectura entenderemos que lo Real¨ no existe para el yo poético, solo una ¨Realidad¨ que esta sujeta al entendimiento - ¨Imaginario¨- del Otro.
¨-la realidad que es solo un punto de vista un ojo de aguja-
Un punto sobre el cual verán solo un punto y celebrarán leyes
(con consenso o sin consenso todo dependerá del punto de vista)¨
¨...la realidad es irrpresentable
solo es un ojo de agua un ojo de objetivo -subjetivo - multiforme
punto de vista polisémico
yo creía saber y supe que no sabía nada o muy poco de ella¨
Al no poseer un entendimieto claro de una realidad homogenia para todos los individuos vinculados a ella. No habrá ningun registro que nso construya como sujeto: historia, leyes, realidad, sentimiento, familia. Es aquí donde radican las grandes claves de la poesía de Guevara: el pasado arcaico moralizado por clausulas post modernas que deshumanizan. Y el hombre sólo espera esta coalisión para reestablecer otro orden, otras leyes que lo hagan nacer. Por ello tendrá que vilipendiar todo acto social que lo ate y señale a ese orden de ser humano.

¨No quiero volver a pasar por esas altas bóvedas de los
de los claustros maternos esos nacimientos partos sin dolor partos
con dolor partos prematuros partos…¨

Ahora este no volver a la realidad de no afrontarlas porque ya no está en sus manos el cambio, el cambio está en la ¨la colisión¨, nos hace entender en si lo que nos quiere decir en libro. Es por eso que Pablo ponga en relieve la extrañeza y la dislocación lúcida del universo para enfrentarlo a la sociedad, a la naturaleza, a la historia y al tiempo. Para rafirmarno que lo que entendía de esta realidad irrepresentable.
En torno a la división del poemario se puede deducir la direccionalidad que le quiere dar Pablo al poemario. ¨Montañas¨ son las masas o lo proyecto inmenso que tiene el hombre y no llegará a alcanzar. ¨Salamandra¨ es el desenvolvimiento de las criaturas rastreras por la realidad. ¨Gimnasia¨ es el ejercicio de los sentidos para entender la realidad. ¨Meditaciones¨ vendría hacer la negación de lo que entendemos por ser humanos. Y ¨Odres y basureros¨ sería la miseria que tiene que recoger el hombre de la realidad. ¨Tarsos y metatarsos/ Carpos y Metacarpos¨es lo que el yo poético entiende por realidad y su compromiso con ella. ¨Suicidio malentendidos¨es la justificción filosófica del huir de la realidad. Y ël apartado ¨Tren bala¨sería todo lo ya descrito viajando y manipulado por la realidad.
¨Tren bala¨ es un libro raro en Guevara por su sinceridad y su pesimismo reinante. Pero a la vez esa humanidad que desborda desde el primer verso. Pablo Guevara nos ha dejado un testimonio de vida, un entendimiento de nuestra propia realidad tan opresiva, consumista e irreal. Un poemario que nos abrirá cicatrices en torno a nuestra humanidad.
¨… la realidad es siempre engañosa y cobarde
Lo aprieto con estos mismos diez dedos – hilos invisibles
Que aprieta la realidad del cuello¨¨


Puntuación: Buena
Presentación: Muy buena
Género: Lírico
Leído: 13 de Enero del 2010

lunes, 11 de enero de 2010

Hijo de Dios


Hijo de Dios, la tercera novela del estadounidense Cormac McCarthy, no aparece entre lo mejor de su obra. El éxito de su trilogía de la frontera, de La carretera (ganadora del Pulitzer) y de No es país para viejos (cuya versión fílmica ganó el Óscar a mejor película) opacan, tal vez, otras obras como Hijo de Dios. Esta novela cuenta la historia de una persona desequilibrada llamada Lester Ballard, quien se dedica a matar con su escopeta y a practicar rutinas siniestras ligadas a la necrofilia, a veces fusionadas con la pedofilia. Lester Ballard se va degradando cada vez más, hasta el punto de vivir en una cueva como un cavernícola.
El proceso narrativo de la novela se va alterando mediante la técnica de la fragmentación. Y la construcción de estos fragmentos ampliados posteriormente como una manejo de expropiación de esos pequeños detalles que se quedaron sin visualizar en el lector. De esta manera el autor justifica muchas veces el acto crudo de Lester por una explicación del por qué de la acción con una rememoración psicológica de su niñez o la usurpación del territorio donde habitaba. Este punto es muy importante en toda la obra de McCarthy. La violencia en este libro ocurre cuando los Otros invaden y despojan al Yo de lugar donde habita. Este tiene que mudarse, inflingir en la ciudad y tiene un punto fronterizo que es “la carretera”. Por ello podemos explicar que la mayoría de actos siniestros que el personaje realiza no es en la ciudad sino en la carretera que es el punto límite entre la ciudad y la vida salvaje que él lleva. Una metáfora de migración del ciudadano cosmopolita de hoy. Toda la obra de McCarthy tiene esta plataforma para construir su temática variada en torno a conflicto que se puede dar en estas fronteras imaginarias que el hombre pot moderno construye actualmente para diferenciarse.
Entorno al personaje de Lester Ballard el narrador no lo condena sino lo humaniza como un sujeto que la sociedad construye como el Otro salvaje. Este enfrentamiento lo lleva a delinquir sobre la identidad y los parámetros establecidos, y los despojan de su propia humanidad: la tranquilidad y el ser un sujeto ermitaño difícil de adjuntarse a la sociedad.
Hijo de Dios es una novela menor de las que nos tiene acostumbrado McCarthy. Tal vez su error sea que construye un personaje muy rico, en todos los aspectos, que no pudo explotar en el desarrollo narrativo de la novela.

Puntuación: Regular
Presentación: Buena
Género: Novela
Leído: 8 de Enero de 2010

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Tendido de sol maduro


Marita Troiano en el prólogo del libro "Tendido de sol maduro" de Julia del Prado Morales menciona que "a través de un discreto tono de confidencia y particular musicalidad, sin recurrir a sofisticaciones del lenguaje ni grandilocuencia, que casí siempre limitan las posibilidades de comunicación de la poesía" son las características como se construye el discurso del libro. "Tendido al sol maduro" es un libro con título infinitamente poético. Pero analicemos estas palabras relevantes. Lo que Marita dice es cierto, la poesía sin artilugios tiene la característica de poseer dos cosas: la saburía del poema total para reflejarnos un pasaje de lo real y la construcción de un lenguaje sencillo que nos hace instantaneamente reflexionar en el poema. Por ello reafirmo que los poemas con palabras sencillas son más difíciles de concebir que los trabajados minuciosamente: El poema orfébre. Pero tambíen son los más cercanos a fracasar en la lectura, el lenguaje es tan claro que nada se puede esconder, no hay caparazones de interpretaciones que uno tenga que descubrir, no hay un esfuerzo de parte del lector. Así el lector puede descalificar instantaneamente un poema que no poesea la sufieciente fuerza en descubrir un certeza oculta en nuestra realidad. Eso es lo que veo en mucho de los poemas de este libro. La construccion del poema queda como un simple descripción que no evoca algo pero no nos dice porque es esa evocación, porqué es importante estar allí, delante, del y con el sujeto poético: "Tarde no es tarde/ en esa belleza de agua/ cristalina/ que me mira" Marita se equivoca cuando califica la inocencia en los poemas. La inocencia se encuentra en la propia escritura. Recordemos que no hay inocencia en la autora sino en el "yo" poético que construye la autora que para mi interpretación son errores grasos de poder acercarnos al texto. El libro no es una mercancia, es un texto que presenta aristas de interpretaciones que tiene que dislumbrar al lector. El "yo" poético construye sus paisajes desde una evocación egureniana y de vejez pero los resultados que presenta en la construcción del texto son casi nulos. En cambio, yo creo, que la construcción del texto se encuentra en esos ojos virgenes que nos narrar el "yo", ese finguimiento que nada es real, que todo es aprendido si observamos la naturaleza con minuciosidad. En este punto, el libro se divide en poemas de agua y tierra. La primera parte me parece floja porque la excesiva vinculación con seres que son tratados de manera artificiosa. El texto construyen pero no le da acción. Un ejemplo claro de la buena construccion de sujetos poéticos es Eguren que construye sujetos fantasmales, anónimos pero dentro del poema poseen una accion irreal; por ellos los sujetos poéticos de Eguren perduran, no son artificios ni de coloración ni de animación. Todos ellos tienen vida/muerte a la vez. La segunda parte son poemas de tierra es distinto el trato que se le debe dar pero no me acerca a la tierra/realidad como aparece en la primera parte. Para el "yo poético" el mar es el recuerdo, la infancia, el juego. En la segunda división nada me acerca a la tierra aunque aveces se mencione la pachamama o lugares no saturados de paisajes marinos
Ahora si tratamos de caracterizar lo intimista en la poesía de Julia tenemos que entender que si el trato del tema intimo particular puede trascender. Lo oculto no solo es sinónimo de curisidad en entender sino de aclararnos nuestra intimidad. En Julia lo intimo es decir, colorear imagenes intima pero no construirla dentro de sus poemas.
Quisiera también en dar un comentario especial sobre el poema: "La niña de la lampara azul" que me parecio un poema intertexual mal concebido. Veamos


La niña de la lampara azul
mata al rojo rey
con su gorda guitarra
Y su verde violín
Ya cierra el círculo de su fuego sagrado.


La niña en el poema de Eguren es la guía del sujeto poético en el paisaje de la oscuridad. Entonces semáticamente es un sema posítvo al yo poético negativo. El rojo rey es referencia a otro poema de Eguren "Los reyes rojos"; entendamos que el rey rojo es el atardecer (este tema es zanjado por muchos especialistas), si el atardecer es un sema positivo. Porque dos construcciones de sujetos que liberan al yo poético de la calamitosa oscuridad deben enfrentarse y cerrar ese fuego sagrado que tanto ella como él poseen. Acaso elimiando a uno se acaba la oscuridad, si son sujetos luminosos. Donde queda la música y la la alegría. Y si el texto convierte a la niña en sujeto negativo, imaginemonos, porque tiene que utilizar la musica (los instrumentos) para lograr que el poema se construya de manera irreverente. Y finalmente acaso el circulo no una imagen de perfeccion porque en el poema es negativo.
El libro posee poemas acertados pero muchos fallidos porque no cumple la función de construiir un discuros sobre algo (paisajista, la mujer, el amor, la vejez, la familia). Quiero destacar algunos poemas: Casas viejas, Vitrola de arroz, Invento, Cópula de fuego y ternura; y desde el peñasco. Yo soy creyente que el poema es género más intimista y más reduccionista y perfecto que puede haber de los demás denota y exigen mucho de una persona. Así como un comentario justo sin rodeos que ayuden a entender, en nuestra época, como ellos se construyen y se salvan del oscuro paisaje del olvido.

Puntuación: Regular
Presentación: Buena
Género: Lírico
Leído: 25 de noviembre de 2009

miércoles, 28 de octubre de 2009

Pequeñas criaturas


Soy partidario que un libro de cuento tenga como máximo diez textos si son relativamente cortos. Si los cuentos son largos entonces el libro debe pueden constituir tres a cinco textos no más. El gran Cortazar aconsejaba a los jóvenes narradores que cuando se embarcaba a la tarea de publicar un libro deberían tomar en cuenta estas ideas planteadas. Mi opinión no se contextualiza con el minimalismo que caracteriza a nuestra sociedad, ni porque soy partidario de ese tipo de escritura. Un libro corto de cuento produce que el lector tenga una mejor confabulación con el texto, lo atrapa y lo condena a recordarlo y releerlo toda su vida. El libro que contiene muchos relatos – aunque sea de un consagrado escritor- tendrá la dificultad de no recordar, de perderse –tal vez- en el estilo, la atmósfera, la idea que se quiere desarrollar en el texto. “Pequeñas criaturas” de Rubem Fonseca (Editorial Normal, Ediciones La otra Orilla 2004), adolece de lo que planteo líneas arriba. Se me hace muy difícil en todo el marasmo de cuentos encontrar uno muy diferente a los que he leído –es mi autor preferido por ello he leído la mayoría de sus libros-. El mismo tema exquisito de construcción de personajes muy disímil a nuestra sociedad o tal vez los peores que pueden existir; la prosa concisa y directa, el deleite por presentara a la mujer y ser el eje principal en sus historias son las repetibles características que podemos encontrar en el libro de Fonseca. El libro posee treinta relato de los cuales he seleccionado seis de gran factura –no nos olvidemos que es una percepción subjetiva sobre este valor de selección-, y de los seis, solo dos los que pueden darnos otras luces sobre el universo de Fonseca. Todos los personajes que constituyen el libro se acercan a la experiencia del amor en todos sus límites y vicisitudes. Estas pequeñas criaturas que aparecen como seres insignificantes en la obra se va desarrollado hasta convertirse en personajes multiculturales que nos hace comprender la violencia de sectores menos favorecidos como es el caso del cuento “Madrina de la batería”. Otra característica es la estructura policial, que nos tiene acostumbrado, y se sirve para darle suspenso a los cuentos. El libro tiene pocas novedades entorno al estilo o al tema repetitivo que desarrolla Fonseca en sus libros. Fonseca pertenece a esos autores que siempre te entusiasma con un nuevo libro y te decepcionas al terminar de leer su libro, pero le das una nueva oportunidad para te mienta y te desencaje la moral.
“Pequeñas Criaturas” está compuesto de una escritura somera, con diálogos escuetos y bien posicionados al momento que el narrador nos involucra con el pensamiento del personaje. Temas repetitivos –vistas en otros cuentos-, con un desenlace que nos deja con una incertidumbre negativa – en ciertos cuentos-. Rubem Fonseca, con este libro, es otro intento de mostrarnos las relaciones humanas como vehículo a lo absurdo que puede ser nuestra vida cotidiana.

Puntuación: Regular
Presentación: Mala
Genero: Relatos
Leído: 20 de octubre de 2009